23 November 2008

El Post compara a Zapatero con Obama

El periodista norteamericano Jimmi Lee Hoagland "Jim Hoagland", editor asociado y columnista del Washington Post (ganador en dos ocasiones del premio Pullitzer en 1971 y 1991) publica en el diario de la capital de USA un artículo analizando los paralelismos entre Zapatero y su homónimo norteamericano, Barack Obama. El artículo se publica después de que el periodista se haya reunido con el líder español.


De la pieza se extrae fundamentalmente la sensación de oportunidad que supone para ambos líderes el establecer contactos mutuos y permanent

es. Según Hoagland,  EE.UU. tendría en España un aliado importante para mejorar sus relaciones con Hispanoamérica y un compañero fiel en Europa del mismo modo que Tony Blair lo fue para los gobiernos de Bill Clinton primero y George Bush Jr. después. 


Para el periodista del Post esta  relación se ve también reforzada por el carácter común que dice poseen ambos líderes. 



A continuación se ofrece una traducción libre del artículo publicado el domingo 23 de Noviembre en la edición digital del rotativo americano Washington Post.



Nuevo enfoque para España

José Luís Rodríguez Zapatero estaba a sólo una hora de visitar la Casa Blanca, un objetivo que el mandatario español ha perseguido desde el mismo momento en que entró en su oficina hace cuatro años. Una bienvenida del presidente Bush, por muy resentida o carente de fundamento que fuera, serviría para reconocer al presidente de España como un líder internacional de pleno derecho.
Zapatero hacía gala de un espíritu animoso mientras conversábamos sobre el colapso económico en el mundo, los problemas de EE.UU. con Venezuela y la Guerra de Afganistán. Nada parece que pueda ahora enturbiarle la posibilidad de visitar el número 1600 de la calle Pensivalnia de un modo más o menos frecuente para ver al sucesor de Bush; el hombre que a partir de ahora es llamado a ser su nuevo amigo del alma.

Estos dos tiene mucho en común. Hace escasamente seis días, Obama desmostró ser lo suficientemente perspicaz como para tratar estas similitudes en una amistosa conversación telefónica con su homónimo español. Si Barack se ve en la necesidad de contar con un europeo que le cubra las espaldas, como ya hiciera en su día Tony Blair con Bill Clinton y Bush, Zapatero puede ser el más adecuado.

Los dos nacieron un 4 de Agosto, con tan sólo un año de diferencia (Barack 47 y Zapatero 48). Altos, estilizados y de buen porte; los dos comparten pasión por el baloncesto. Los dos tienen dos hijas, y ambos significaron el cambio generacional y de dirección tras una etapa de conservadurismo.

Mientras el elegante y lúcido español continuaba hablando, comenzaban a vislumbrarse ciertas diferencias, tanto de personalidad como de intereses, que podrían limitar y condicionar la restauración de las relaciones bilaterales que ambos dirigentes pretenden. No en vano, Zapatero es un convencido socialista, cuya victoria en 2004 contra los conservadores fue amplia y erróneamente vista como pura suerte. Todos decían que no repetiría... hasta que lo hizo el pasado marzo.

Al no conocer la derrota, Zapatero puede permitirse ser más directo y provocador, mientras que Obama trata de mantenerse cauteloso y comprensivo. Por otro lado, algunas de las ideas de Zapatero versan en torno al cambio social (tratando de erradicar el viejo patriarcado que la Iglesia sostiene desde el pasado, algo tan difícil como necesario) en vez de alabar el sistema bipartidista. En la mesa de trabajo de Zapatero encontramos temas como la legalización de la eutanasia, liberalizar la ley del aborto y defender la separación entre Estado e Iglesia. Se muestra orgulloso de logros como la ley del divorcio express o los matrimonios entre homosexuales, ¨logros que hacen de este país un lugar más decente¨, afirma a través de su intérprete.

No es que Obama tenga el mismo interés por las uniones entre personas del mismo sexo, lo mismo que sucede con los compañeros de Zapatero en Europa. Es más parecida la intención del subversivo y brillante Pedro Almodovar a la hora de mofarse de la religión española, la sexualidad y sus estereotipos. Cuando pregunté a Zapatero si él aspiraba convertirse en el Pedro Almodovar de la Política el presidente sonrió ampliamente, asintiendo con la cabeza mientras concedía un ¨ese magnífico director¨, con sentida admiración.

¨España tiene un gran deseo de modernización¨, me dijo Zapatero. ¨Hemos cumplido nuestras promesas de cambio. No siempre es fácil, pero debemos hacerlo¨. Más tarde volvería a tocar el mismo tema al tratar el asunto de la Guerra de Irak, Obama y la presencia de tropas americanas. ¨Gobierno es poder. Los políticos pueden y tienen que cumplir sus promesas... Esa es una guerra que nunca debió haber empezado¨. 

Fue precisamente tras la Guerra de Irak cuando Zapatero quemó (o más bien voló por los aires) los puentes que unían la relación de España con el gobierno de Bush, retirando las tropas españolas de Irak tras su triunfo en las elecciones de 2004. Sin analizarlo con el gobierno americano. 

Zapatero tenía que marcharse a una cena en la Casa Blanca con el G-20, acoplado por la ingeniería de Nicholas Sarkozy a una fiesta a la que el presidente Bush no le había invitado. Pero en la mente del líder español estaban más Obama y el futuro que el hecho de remendar las roturas del lazo que une las relaciones entre España y EE.UU.

¨La elección de Obama significa que vuelvan a ondear banderas americanas allí donde fueron quemadas antes¨, asegura Zapatero. ¨Se trata de una oportunidad histórica para que EE.UU. pueda ser comprendido mejor en otros países¨. España puede de ser de particular ayuda en Latinoamérica, especialmente en Venezuela y Cuba, donde tanto Europa como EE.UU. buscan   ¨reforzar las instituciones democráticas¨.

Hoy por hoy, la octava economía del mundo sufre de una elevada tasa de paro y de la sobreexplotación del mercado inmobiliario. A lo que Zapateo responde con orgullo trayendo a debate la seguridad del sistema bancario en España y sus leyes de control.

Sobre Afganistán, donde España destina 800 hombres, Zapatero insiste en que: ¨Europa necesita escuchar a Obama, y Obama necesita escuchar a Europa¨. ¨Hemos estado empezando a incrementar nuestro contigente, no de un modo masivo, pero lo cierto es que la lucha por la seguridad está empezando a perder eficacia. Necesitamos estrategias globales para conseguir al mismo tiempo cambios políticos, sociales y en materia de seguridad¨, concluye el español.

Entonces, Zapatero salió para la Casa Blanca a estrecharse  la mano con George Bush. Un momento tan surreal que ni el mismísimo Almodovar sería capaz de igualar en una de sus películas.

Traducido por Guzmán González.

2 comments:

  1. me fío de tu traducción...no me fio tanto de lo q vio el periodista en los pocos minutos que dura una entrevista. Aún así, gracias por dejar que creemos una opinión propia, ¡así debería de ser!

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